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La valorización de purín es un proceso mediante el que conseguimos que un producto que antes estaba considerado como
un residuo o un desecho se convierta en un bien comerciable con un valor reconocible en el mercado.

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Preguntas frecuentes sobre la valorización de purín

La valorización de purín es un proceso mediante el que conseguimos que un producto que antes estaba considerado como un residuo o un desecho se convierta en un bien comerciable con un valor reconocible en el mercado.
No es un proceso ni rápido ni sencillo y requiere tanto de la técnica y de la tecnología como del saber hacer del profesional, ya sea ganadero, transportista o agricultor para utilizarlo de forma adecuada y poner en valor sus componentes.
El purín no es más que los orines y heces de nuestro ganado.
Su composición con importantes cantidades de macro-fertilizantes y micro-fertilizantes hacen que su uso como fertilizante sea la forma más sencilla y fácil de obtener un valor a partir de un subproducto ganadero.
Evitamos así su vertido, que si puede ser dañino para el medioambiente y propiciando así su “reciclaje” en pastos, grano, etc…
El principal problema que tiene el purín en general bien sea de porcino, cebo, madres, vacuno, etc…. Es que tiene muy poco poder fertilizante ya que la mayor parte de su composición es simple y llanamente agua. Esta no aporta nutrientes a la tierra, lo que hace que el transporte del purín sea muy caro por tratarse casi solo de transporte de agua.

Todas las soluciones que busquemos para valorizar el purín preferentemente tienen que pasar por aportarle valor en la fosa o como mucho en la granja. Si lo hemos de transportar a un centro o estación centralizada de tratamiento, el valor económico del contenido de la cuba se ve reducido o incluso pasa a ser negativo por el coste de transporte, lo que intentaremos evitar a toda costa.

El primer punto para valorizar el purín es conocer su composición (si no sabemos lo que tiene mal lo vamos a poder poner en valor). Luego veremos los métodos de análisis directos y/o indirectos que nos permitirán conocer su contenido y determinar su valor como fertilizante.
Conocida la composición y capacidad fertilizante de nuestro purín podemos optar entre aplicar directamente en campo o bien podemos tratarlo y/o compensar su composición.
Si lo aplicamos en campo deberemos ajustar la dosis a las necesidades del cultivo para evitar perdidas (por percolación por ejemplo), que nos hacen perder valor económico además de poder contaminar el medio.
Si decidimos tratarlo nos permitirá por una parte ajustar su composición a las necesidades del cultivo, optimizar las unidades fertilizantes que tiene el purín y su transporte a mayores distancias siendo económicamente viable.
Una vez que hemos decidido si lo vamos a aplicar directamente o compensarlo también hemos de elegir el método de aplicación, el tipo de aplicador y el método de control y regulación de la dosis.
Estos procesos que se resumen en Homogeneización, Planificación, Aplicación e Higienización
son los que van a permitir al profesional convertir lo que antes era un residuo en un producto final terminado.
Aportará rentabilidad a la explotación ganadera o a la gestión profesional de los purines, si es que esta es externa (centro gestor por ejemplo) además de evitar las afecciones al medio ambiente que antes se podían producir.

El purín “negro” en la balsa de la explotación tiene indudablemente un valor como fertilizante, pero es dificil cuantificar en
tanto que es complicado conocer su composición y saber si una u otra cuba tiene tal o cual riqueza.
El cuantificar el valor de una cuba de purín es complicado y depende más de la costumbre del lugar que de su contenido real.
En cambio sí podemos conocer con bastante precisión las secreciones de cada tipo de ganado y por tanto obtener las cantidades de unidades fertilizantes que vamos a tener en el foso.
La medición sin tener en cuenta la cantidad de agua, dependerá más del tipo de bebedero, manejo de los animales, ciclos de limpieza, etc…
Para estimar el valor del purín en una fosa lo vamos a comparar con el precio de adquisición de las mismas unidades de
Nitrógeno (N), Fósforo (P) y Potasio (K) que tiene el purín en la fosa con sus equivalentes en fertilizantes químicos.
Así, primero vamos a estimar los kilogramos de cada elemento que vamos a tener en la fosa a lo largo de un año.
Si bien es verdad que dicha cantidad de unidades fertilizantes puede estar en volúmenes muy distintos ya que dependerá mucho de la gestión del agua que se haga en la explotación como hemos comentado antes.
Así en un año tienen un valor en el mercado de los fertilizantes químicos de 17.420€+iva, lo que para una granja tipo actual de 4000 plazas de cebo se puede cuantificar en 69680€ + IVA
Una cantidad nada desdeñable teniendo en cuenta la rentabilidad cada día más ajustada de las explotaciones ganaderas.
Además de este valor económico de las unidades fertilizantes de los macro-fertilizantes Nitrógeno, Fosforo y Potasio NPK, el purín como compuesto orgánico que es nos aporta gran cantidad de Oligoelementos como Mn, Mo, etc… También aporta Ácidos Húmicos y demás compuestos que mejoran la estructura del suelo y aumentan su CIC (capacidad de intercambio catiónico).